La alimentación es mucho más que la simple acción de comer: es el acto diario con el que nutrimos cada célula de nuestro cuerpo y definimos, en gran medida, nuestro estado de salud presente y futuro. Un patrón de alimentación equilibrada no significa restricciones extremas, sino aprender a reconocer qué alimentos nos benefician, en qué proporciones y con qué frecuencia. Una dieta equilibrada debe incluir abundantes frutas y verduras frescas y de temporada. Cada color en los vegetales representa diferentes vitaminas, minerales y antioxidantes: los verdes aportan clorofila y fibra; los rojos licopeno; los naranjas betacaroteno, y así sucesivamente. Integrar variedad de colores asegura diversidad nutricional. Los cereales integrales (avena, quinua, arroz integral, pan de grano entero) son fuente de energía sostenida y fibra, ayudando a mantener estables los niveles de azúcar en la sangre y favoreciendo la salud digestiva. Las proteínas magras, como pescado, pollo, h...
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